miércoles, 12 de enero de 2011

Nocturno

Suenan las seis en el campanario de la iglesia, mientras enciendo las luces del patio antes de que la oscuridad de la noche se abalance sobre éstos muros.

Me doy cuenta que hace muchos días que no escribo ni una línea de "mi" castillo y eso no puede ser.

Hecho cuentas y estas paredes han celebrado quinientas setenta y seis navidades... ¡si pudieran hablar!

Cuando toco una piedra de éstos muros pienso que quizás estoy poniendo la mano donde la puso Isabel de Castilla o Cristobal Colón ¿quien sabe? y una sensación de... no se,... ¿paz?,... ¿atemporalidad?, me llena.

Muchos vienen con el deseo de oir relatos de épocas pasadas, eso es fácil. Otros desean sentir en su interior las sensaciones que transmiten éstas piedras... y yo digo que es verdad, que lo hacen, pero no facilmente.

Muchos días me paseo y voy tocando las paredes mientras avanzo y ellas me van llevando. Y me siento como en otros tiempos.

Sé de personas que lo intentan y a las que no sé explicarles cómo conseguirlo, aunque colaboro con un buen relato. Es un trabajo interior y personal de cada uno.

Una vez más mi hilo argumental me lleva a otra de mis "pelis" de referencia, "Pocahontas" de Walt Disney. ¿Porqué? Pues por una de las frases de la película:

- Abre el corazón y lo entenderás - dice la Abuela Sauce en un momento y luego Pocahontas la recuerda y la aplica en sí misma cuando decide conocer a John Smith. En ese momento cierra los ojos y "conecta" con un extraño que habla un idioma desconocido.

Bueno... ¡es una película!, no es algo real, pero es exactamente lo que intento transmitir cuando alguien quiere ver mas allá de las piedras de estas paredes. Ha de abrir el corazón y dejar, humildemente, que estas piedras lo tomen y lo lleven, lo transporten. 

En "Colores en el viento", una de las canciones clave de ésta película, hay unas estrofas que tambíen tomo prestadas. Esta es una:

- ... mas cada arbol, roca y criatura, tiene vida, tiene alma, es un ser...

y la otra: 

- ... y uniremos nuestra voz con las montañas, y colores en el viento descubrir,  Si no entiendes qué hay aquí... sólo es tierra para tí.... y colores en el viento descubrir.

Es exactamente como me siento cuando alguno de mis vecinos, tras visitar el castillo, baja a decirme que no hay armaduras, ni tapices, ni nada... sólo piedras. En ese momento, cual Pocahontas del siglo veintiuno, me encantaría cojerle del pescuezo y ... bueno... hacerle sentir lo que yo siento, aunque en la mayoría de los casos éste sería, seguro, un trabajo esteril.

Nuestro castillo cada vez es mas chulo.

3 comentarios:

  1. Lucía, yo sé que en los 576 años que tiene el castillo, tu eres de las mejores cosas que le han pasado.

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  2. Gracias.... pero no es para tanto. Es un momento de mi vida que posiblemente pasará, como tántos otros, y del que disfruto plenamente.
    Bueno, mi carácter hace que lo disfruten conmigo los que me rodean, es cierto, pero, insisto en recordarte que el levantó estos muros en mil cuatrocientos treinta y cuatro fue un extraordinario personaje, Don Álvaro de Luna y a él se lo debemos todo.

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  3. ...bueno... y a los de SacroLirio que lo rehabilitaron para vivir a primeros del siglo veinte y a Fernando que nos ha "regalado" la posibilidad de disfrutarlo.

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