viernes, 12 de noviembre de 2010

Cuando las preocupaciones tienen base

No puedo evitar pensar en que hay algún caso de embarazo en mi pueblo bastante peculiar. Como mínimo sé con certeza que hay una niña de doce años que está en estado y me comentan que hay otro bebé más en camino con una futura madre de igual edad.

En referencia al caso que tengo más próximo, conozco de cerca a toda la familia. Una familia de gente normal y trabajadora como la mía, sin problemas estructurales, ni relacionada con drogas o delincuencia.

La chica en cuestión siempre ha colaborado con su madre haciéndose cargo en muchas ocasiones de su hermana pequeña, acompañándola a sus actividades deportivas, vistiéndola, etc. Siempre me había parecido una muchacha madura para su edad, inteligente y responsable.

Cuando me contaron "el cotilleo", no le dí demasiado crédito pero luego, cuando se confirmó, por mi cabeza se pusieron a revolotear preguntas y más preguntas:

¿En qué estaba pensando para acostarse con un chaval de quince años?.  Con esas edades, ¿dos muchachos se plantean antes el sexo que una partida de parchís?¿cual va a ser el futuro de éstos muchachos ya con hijo entre manos? Si consigue acceder a una carrera, por ejemplo, cuando se gradúe, ¡su hijo estará a punto de entrar en el instituto!

Y ese creo que es el problema.

El sistema educativo español junta a niños de doce años con los de dieciocho en el nuevo programa de la Educación Secundaria Obligatoria. Y los junta en los mismos centros, en los Institutos. En poco tiempo las muchachas y los muchachos adquieren el aspecto de adulto en sus formas, puesto que la naturaleza sigue su curso y en sus vestimentas por un deseo de integración social con el resto, el sentirse miembros de un determinado grupo. La falta de madurez vital en esas edades hacen que "decir no" sea un reto inasumible y "dicen sí" a todo sin pensar en las consecuencias y eso vale tanto para las relaciones sexuales como para trepar a lo alto de un pino, sin pensar cómo bajar después o si tu peso romperá la rama. Esos pensamientos en perspectiva son de gente adulta y ellos son adolescentes. Nada que ver. ¿Que sabrán los adultos con su monótona vida de vivir el momento?

Creo que los profesores están estudiando incluir todas las informaciones de sexualidad y métodos anticonceptivos en los planes de estudio para los niños y las niñas a edades más tempranas, intentando evitar que se produzcan nuevas situaciones como la que da pie a este artículo, pero, ¿es eso correcto?

- Cuando vayáis al instituto, si queréis "follar" con los compañeros, acordaros de comprar preservativos en la farmacia para evitar un embarazo no deseado - dirán al final de clase a los niños de once años.

Vamos a convertir en banal la sexualidad humana y eso tiene cosas buenas, pero también muy malas. ¿Cómo luego tú explicas a tus hijos que la sexual es la relación más intima y personal de dos personas? Que compartir tu cuerpo con alguien si no es para compartir un futuro común y crear una familia, no es amar plena y libremente. ¿Cómo explicar a un "acelerado" adolescente que primero va preparar su futuro y que luego aún queda mucho tiempo para todo lo demás? En que clase se va a explicar que tras las llamas de la pasión sexual quedan unas "brasas" que son el amor y el cariño y que eso es lo importante al final.

¿Como descubrirán nuestros hijos que la convivencia humana es mucho, mucho más, que unos "polvos" gozosos de duración indeterminada pero, generalmente, breves? Somos mucho más que un simple palito o un agujero y simplificar nuestras relaciones sexuales a sólo eso, no es un avance.

Vivo con plenitud en un ambiente cristiano. Valoro a mi pareja en su totalidad y no sólo por unos instantes que ahora son más esporádicos. Vivimos el amor con naturalidad y sin imposturas. Comparto cada instante, cada momento y gozo con ello. Y nos enfrentamos, discutimos y nos enfadamos. Finalmente nos seguimos queriendo cada día un poquito más. Mis hijos lo ven así desde que nacieron. ¿Serán capaces de superarnos? ¿de ser mejores que nosotros? Espero que si, pero, tal y como está todo planteado socialmente, no van a tenerlo fácil. Nunca es divertido ni emocionante ser diferente en la clase. Yo, a mi manera, lo fui, pero también fui de los que tuve siempre las ideas muy claras frente a los conceptos de "rebaño" de mis compañeros y compañeras.
Así también fue mi primera relación sexual.

2 comentarios:

  1. Siempre la culpa para los docentes

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  2. De eso nada Lolo. La culpa es de una planificación impuesta por el ministerio motivada por los cambios en la vida actual. Si ha de ser culpa de alguien es de los padres que han permitido que sus niños dejen de ser niños antes de tiempo....

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